11/2/26

6. Esta célebre frase de san Jerónimo nos recuerda la finalidad última de la lectura y la meditación de la Escritura: conocer a Cristo y, a través de Él, entrar en relación con Dios; relación que puede ser entendida como una conversación, un diálogo. Y la Constitución Dei Verbum nos presenta la Revelación precisamente como un diálogo en el que Dios habla a los hombres como a amigos (cfr. DV, 2). Esto sucede cuando leemos la Biblia con una actitud interior de oración: entonces Dios viene a nuestro encuentro y entra en conversación con nosotros. LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA DE LA IGLESIA