3. Desde que Venus es Venus, el deseo se contempla como la fuerza que trastorna el orden. Por eso, ya las sociedades paganas fijaron con normas estrictas quién y cómo podía gozar del sexo. La esfera del placer no era el hogar, pues el matrimonio atendía al patrimonio, no a la atracción. Concertado por las familias, tenía su razón de ser en la herencia y las alianzas. EL PLANETA VENUS