19/1/26

7. (cf Juan 11,17-27) - Como Marta, las primeras generaciones de cristianos no podían permanecer indiferentes o de brazos cruzados cuando las palabras de Jesús tocaban y escudriñaban su corazón. Buscaban fervientemente dar una respuesta comprensible a la pregunta de Jesús: «¿Crees esto?». Los Padres de Nicea se esforzaron por encontrar palabras que abarcaran todo el misterio de la encarnación y de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Los cristianos de todo el mundo, mientras aguardan el retorno del Señor, están llamados a dar testimonio juntos de esta fe en la resurrección, que es la fuente de la esperanza y la alegría, que han de compartir con todos los pueblos.