26/9/26

TAMBIÉN JESÚS LE TENÍA MIEDO; pero «Él no podía engañarse. Él sabía. Y era tanto el miedo que esa tarde del jueves sudó sangre». Incluso le pidió a Dios: «Padre aleja de mí este cáliz»; pero, agregó, «que se cumpla tu voluntad. Y esta es la diferencia. (…) debemos pedir la gracia de no huir de la cruz cuando llegue. FRANCISCO