5/9/26

LA VOZ DE LOS PAPAS - Este modo «de vivir, apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia: cuidaban la ley, descuidaban la justicia; cuidaban la ley, descuidaban el amor». Sin embargo, «eran los modelos». Pero «Jesús para esta gente encuentra solamente una palabra: ¡Hipócritas!». No se puede ir «por todo el mundo buscando prosélitos» y luego cerrar «la puerta». Para el Señor se trataba de «hombres cerrados, hombres muy apegados a la ley, a la letra de la ley: no a la ley», porque «la ley es amor». Eran hombres «que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación; (…) «este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente opuesto al camino de los doctores de la ley». Y «este camino, del amor a la justicia, lleva a Dios» En cambio, «el otro camino, el de estar apegados solamente a la ley, a la letra de la ley, lleva a la cerrazón, lleva al egoísmo». Y conduce «a la soberbia de sentirse justos, a esa “santidad” —entre comillas— de las apariencias». (…) «Jesús se acerca: la cercanía es la prueba de que vamos por el camino auténtico». Porque es ese «el camino que eligió Dios para salvarnos: la cercanía. Se acercó a nosotros, se hizo hombre». Dios, que se hizo hombre como uno de nosotros, y nosotros, que debemos llegar a ser como los demás, como los necesitados, como los que necesitan nuestra ayuda. (Francisco - Homilía Santa Marta, 31 de octubre de 2014)