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10 - Pues bien, en varias ocasiones tanto las religiosas como los albergados expresan que ellos se sienten mirados por María Rosa con predilección, como si fueran “la pupila de sus ojos”. Y con ello, con una mirada distinta, que denota preferencia, fruto de una relación especial. Esto es parecido a lo que les pasa a las madres, que no pierden de vista a sus hijos o que no tienen ojos más que para ellos. Así se consideran los más desfavorecidos y las hermanas. – Era simpática y cariñosa con todos, y de las Hermanas tenía cuidado como de la pupila de sus ojos. Todos se marchaban de su compañía contentos y alegres por el atractivo con que ganaba sus corazones. (S. León) - Los ancianos y desvalidos y los parvulitos más asquerosos eran la pupila de sus ojos, y los que no se cansaba de recomendar a la afición y cariño de sus hijas, como de palabra y con el ejemplo acariciaba a los más repugnantes e inútiles. (s. León) – En conclusión, aquellos cuyas vidas se descarta y, abandonados, han ido a parar a la cuneta de una historia que los margina y hacina en casas de misericordia, se perciben dignificados y ennoblecidos como hijos por una mirada que les hace sentirse valiosos y queridos

 DIGNIFICADOS Y ENNOBLECIDOS COMO HIJOS POR UNA MIRADA