9. El silencio místico no es huida ni evasión sino compromiso, empeño, acto de regreso, que se realiza en este mundo inmanente, pero dirigido hacia el encuentro con lo Absoluto, esto es, de la plenitud de este mismo silencio más allá de los límites de todo lenguaje humano; es decir, dicha plenitud no podría ser menos que trascendente. A la vez significa la elevación de este mismo lenguaje por ser su liberación de la esclavitud de los sistemas lingüísticos con su léxico, sintaxis, morfología, pragmática, es decir, las formas que el Doctor Místico ha denominado ‘retórica del mundo’ (Avisos, Dichos de luz y amor, prólogo) abriendo en la historia la gramática del amor que es la escuela vivencial del callado lenguaje del amor, pues es la lengua que solo Dios oye y que el hombre solo puede enunciar a este mismo Dios. Dicho callado lenguaje de amor, que solo se articula cuando toda retórica mundana quede alejada o superada, es el despliegue experiencial de la plena realización del hombre en términos de comunión y participación con Dios en clave de amor que es Plenitud llena que llena y no un vacío que aboca a la no existencia, como el sostenido por la tradición budista; tampoco es la desaparición de la identidad de lo inferior o de lo finito en las tradiciones monistas como la escuela de Vedanta, que a su vez se apoya en los Upanisads. - SILENCIO Y LENGUAJE MÍSTICO