8. De ahí que la mística no haya de entenderse como predominio del silencio frente al decir, como abogara Ortega o como frontera de lo decible o indicador de los límites del mundo, como escribiera Wittgenstein. Más bien, el regreso al Silencio procediendo al Silencio es la realización de la Plenitud de la Palabra en que todo decir, todo enunciar cobra su sentido pleno en un lenguaje en que ya sobran las palabras, pues la Palabra ya ha triunfado más allá de las formas: ‘La mayor necesidad que tenemos es del callar a este gran Dios con el espíritu y con la lengua, cuyo lenguaje, que él oye, sólo es el callado amor’ (Epistolario 8, Carta a las Carmelitas Descalzas de Baeza, 22 de noviembre 1587). - SILENCIO Y LENGUAJE MÍSTICO