8. LA BELLEZA TARDÍAMENTE AMADA - En el clímax de estos pasajes (que introduce el famoso "¡Tarde te amé!"), Agustín describe a Dios como la Hermosura eterna y siempre nueva. La mística agustiniana es una mística del Amor y de la Belleza que cautiva y transforma los sentidos espirituales.- ENCUENTRO Y UNIÓN CON DIOS