7. Son palabras llenas de unción que apuntan a lo que ya hemos dicho: volver a ser descubierta la verdad de la humanidad cuya clave es el Hijo Cristo, pues es su cuerpo, la Iglesia en su Misterio como afirma el primer capítulo de Lumen Gentium. En la oración nos incorporamos a la oración no solo de la iglesia sino la de Jesucristo, Dios en su humanidad, que es la verdad de nuestra humanidad que reza en todos nosotros y a quien rezamos, puesto que es Dios; Dios que compartió nuestra humanidad que iluminó a esta misma humanidad siendo esta misma humanidad el fundamento del misterio de la Iglesia, de la que somos parte como orantes; y en esta verdad fundamentada que tomó cuerpo en Jesucristo oímos lo más profundo de nuestra humanidad que es una corriente de relacionalidad correspondida en que Cristo oye nuestra voz y oímos la suya en nosotros, en la integridad de nuestro ser que está llamada a participar en la plenitud de esta humanidad. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD