PONLE LA MANO EN LA CABEZA - Cuando tocamos a alguien está al lado, está cerca, nos encontramos con él o ella. Alguien le pide a Jesús "ponle la mano en la cabeza" para que su hija viva, para que se recupere. Jesús irá a su casa y cogiendo "a la niña de la mano", la niña se pone de pie. Jesús está cerca, toca nuestra debilidad, nuestro corazón para que cambiemos, para ponernos de pie, para recuperar toda la dignidad. También una mujer con flujos de sangre toca a el manto de Jesús, pensó que "con sólo tocarle el manto se curaría". Jesús la quiere conocer, elogia su fe, valora su confianza plena en Él. La acción de tocar nos indica la necesidad de dejarle sitio, de estar cerca. No le dejemos fuera, no estemos lejos de su presencia, busquemos la cercanía. Si nos dejamos tocar por Él nuestra vida cambiará, será diferente, recuperaremos la dignidad. La niña, que parece muerta, se pone de pie, la mujer con flujos de sangre se cura, las dos pueden volver a la comunidad, a una vida normal. Jesús saca de los márgenes, de la exclusión, recupera la persona por su valor, le devuelve la dignidad, la vida en plenitud. #BNdiaria