EL TEXTO DE MATEO narra la institución de los Doce, un grupo reducido de los discípulos, a quienes consideramos apóstoles. Jesús no es un profeta ni un predicador solitario, quiere tener junto a sí a otros a los que llama para que vivan cercanos a él y para que compartan su causa. No se trata sólo de constituir un equipo de trabajo. La espiritualidad de Jesús hunde sus raíces en la tradición de Israel. El número doce tiene resonancias veterotestamentaria: las tribus que componían el pueblo. Al elegir doce apóstoles, Jesús expresa su convencimiento de que con él y sus seguidores se se constituye el nuevo pueblo, un pueblo que, redimido, será enviado para anunciar a todos los pueblos, a todos los hombres y mujeres, que el Reino ya está aquí y que la historia va a cambiar. - Fernando Vela López O.P.