8. Paradójicamente, como sigue el texto, nuestro olfato de oveja lo reconoce no porque sea un superhombre sino porque pasó por uno de tantos, no porque tuviera poder sino porque se despojó y se hizo siervo. Y este es el tipo de hombres y mujeres que requiere la empresa del Reino y que viene perfectamente trazado en la Bienaventuranzas (cf. Mt 5,10-12). El mejor retrato que tenemos de Jesús. Y también es a lo que insta RC I,1 a través de los gerundios. Si a “mar, honrar y hacer conocer y venerar a Nuestro Señor Jesucristo, como manantial y modelo de toda caridad”, le corresponde “sirviéndole corporal y espiritualmente en la persona de los pobres, enfermos, niños, encarcelados y otros cualesquiera necesitados”, “cooperar a la salvación de sus prójimos” se especifica con: “dilatando el conocimiento y el Reino del mismo Jesús por medio de la instrucción y de la educación en las verdades católicas de las jóvenes que tuviesen a su cuidado”.