7. Somos tallados por la Palabra, creados en la relación con la Palabra de vida. Este dinamismo de obra-taller se trasluce en infinidad de detalles en la vida de María Rosa, pero me ciño a tres de ellos. El primero es la prestación voluntaria en el momento de las pestes. A ella le había tocado de cerca la muerte de su madre y sabía que el contagio y el óbito eran una posibilidad. En varias ocasiones la autoridad le pide ayuda a este respecto y, por una carta, sabemos que, antes de dar una respuesta, primero consulta a las religiosas, quienes se ofrecen gustosas. Ese “sí” tuvo que ser obra y taller. Consolar les había puesto en la coyuntura de poder perder la vida, a lo que consciente y libremente accedieron, pero tuvo que ser también un taller y escuela de superación de sí mismas y de sus miedos.