7. Consolar, no solo sería conseguir que este corazón infartado volviera a palpitar y que este hombre caído, volviera a erguirse y se pusiera en camino, sino que esta puesta en marcha o “resurrección” sucede por el beso de Dios y, por tanto, el motivo último del reinicio del palpitar es el amor. No casualmente cuando regresa aquel hijo perdido, al verlo de lejos su padre, sale corriendo, se le lanza al cuello y le llena de besos porque “este hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado” (Lc 15,31).