6. 2. De las finalidades a los modos – En el anterior apartado nos hemos dedicado a indagar sobre los infinitivos que expresan la finalidad del carisma de consolar y que tienen que ver con “estar en relación” (hacer conocer y venerar) y “saberse en relación” (cooperar). En el sentido de que remiten directamente a Jesucristo hemos dicho que son “infinitivos teologales” frente a los gerundios que explicitan el modo y los hemos denominado “gerundios sociales”: “sirviéndole en la persona de los pobres, enfermos, niños, encarcelados y otros cualesquiera necesitados” y “dilatando el conocimiento y el Reino del mismo Jesús” (RC I,1). – Por presentarlo así, podríamos caer en el error de pensar que los “modos” son de segundo rango, frente a la nobleza de los fines. Como si diera igual los medios empleados para alcanzar los objetivos. Y es que no solo como dice el refranero, “el fin justifica los medios”, sino que los modos definen el fin. De hecho, esta fue una cuestión que preocupó mucho a Jesús de Nazaret. En aquel famoso episodio en el que pregunta: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?” Pedro le da una respuesta de diez de teología, pero acto seguido, al oponerse radicalmente a que el Mesías tenga que sufrir, demuestra que no ha entendido nada (cf. Mc 8,27-32).