4. En el tercer capítulo nos hemos centrado en ese aspecto de la dimensión social y también de consolar que es el habitar. La forma de vivir y dónde se vive no es indiferente, ya que en muchos casos es un indicador de la forma de relacionarse con los demás. El hábitat expresa y a la vez configura la identidad. Además, en la Escritura consolar es sinónimo de estar con. Por este motivo, irse a vivir con es una forma interna no solo de estar en lo social sino de serlo.