8/7/26

3. La dimensión social sin el horizonte de Dios sería eso, una gestión autónoma de la realidad que no tiene en cuenta Su sueño para este mundo y para los seres humanos. Apropiarse es no saberse ni tampoco vivirse en relación. Precisamente en el Padrenuestro cuando pedimos “hágase tu voluntad”, lo que estamos pidiendo es “haznos como tú nos sueñas”. Tener como referente la voluntad de Dios no es la visión chata y rancia de algo que seguramente será contrario a lo que nos gusta. Es dejar que Él despliegue toda su potencia creadora y su infinita imaginación, pues es un Dios que “puede hacer mucho más de lo que nosotros podemos pedir o llegar a pensar“ (Ef 3,20-21). Un Dios sorprendente, siempre nuevo que, como ha dicho el papa Francisco, no se deja encerrar en los esquemas aburridos donde le metemos (Evangelii gaudium, 11).

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UN DIOS SORPRENDENTE QUE NO SE DEJA ENCERRAR EN ESQUEMAS ABURRIDOS