10. La insistente demanda provoca una reacción en la administración, pero lar partidas no son suficientes para disminuir los gastos ni paliar el hambre. Las religiosas recurren a la caridad de los benefactores y de las gentes del Jesús, entre quienes colaboran el mismo obispo Vilamitjana y el padre Sebastián León. Es más, con el fin de calmar el hambre, llegan a utilizar los fondos ahorrados para el noviciado. Este modus operandi no es puntual, fue una constante. Así pues, Sebastián León refiere que estando ya en la Casa de la Caridad de Reus, los albergados “experimentaron luego la ingeniosa y próvida protectora” y, a diferencia de otras hermanas, ella no se acobarda. Es más. “con su paciencia e industria lograba la justa retribución, aunque apelaran a los dicterios, injurias y malas palabras”.