10. Aclarada esta cuestión, quisiera indicar que si los fines que se traza RC I,1 (amar y honrar, hacer amar y venerar, cooperar) se alcanzan por los gerundios (sirviendo a los necesitados y dilatando el conocimiento de Jesús), el amor de Dios se desarrolla en el espacio social. Por eso, amor a Dios y al hermano, culto y trabajo, capilla y sala del hospital son en esta visión inseparables. En la primera parte de este capítulo hemos orientado todos nuestros esfuerzos en poner las bases de una “espiritualidad social” sustentada en el concepto de relación. En esta segunda parte, quisiéramos desarrollar los anclajes teológicos que amarran una “mística de lo social” hasta el punto de que esta dimensión afecta a la vivencia de los votos religiosos.