25/6/26

8. 3. A la intemperie – La Regla Común, haciéndose eco de la tradición vicenciana, exhorta a las Hermanas de la Consolación a tener “como monasterio los establecimientos de los pobres. Ahora bien, en el origen de esta afirmación, el peso se hallaba en que la clausura no es “compatible con los empleos de su vocación”. Esto es, san Vicente de Paúl inculca a las Hijas de la Caridad que de cara a fuera no deben decir que son religiosas, de otro modo, las enclaustrarán. Sin embargo, hacia dentro tienen que vivir como tales, que es en cierto modo lo que se recoge en RV I,2 haciendo una relectura de los votos religiosos: Con todo, hallándose más expuestas que las Religiosas, pues tienen por monasterios lo establecimientos de los pobres, por clausura la obediencia, por rejas el temor de Dios y, últimamente por velo la santa modestia, deben tener una vida tan perfecta como si fuesen Religiosas profesas, y portarse en todas partes con tal recogimiento, pureza de corazón y cuerpo, desprendimiento de todo, y tal edificación, como una verdadera Religiosa en el retiro de su monasterio (RC I, 2).

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HIZO EXPERIENCIA DE CONSOLAR FUERA DE LOS ESTABLECIMIENTOS PÚBLICOS