5. Se ha puesto tan de moda el término “periferia existencial” que corre el peligro de que remite siendo un vocablo manido y domesticado. Probablemente el Papa Francisco ha querido utilizar de forma inclusiva este concepto para no descartar espacios que no son los de la pobreza o miseria material pero que siguen siendo igualmente periféricos y marginales. De este modo, ha escuchado la comprensión de lo que es una Iglesia no solo en salida sino, además, fronteriza, en la vanguardia del cambio y generadora de este y no solo una acción caritativa y de corte asistencialista sustitutoria. Por este motivo, “periferia existencial” me parece un término sumamente acertado, elocuente y, además, con garra por su plasticidad. Ahora bien, el problema es que se convierta en “un coladero” donde cabe todo y con lo que se justifica cualquier acción. Por eso, del título presente punto busca provocar la reflexión. Las primeras obras apostólicas de las Hermanas de la Consolación, ¿estuvieron en las periferias existenciales o en las periferias a secas?