18/6/26

2. En cierto modo, RC I,2 manifiesta una comprensión muy profunda del misterio de la encarnación, el Hijo de Dios se hizo carne y acampó entre nosotros (Jn 1,14). Que Dios sea un Dios Enmanuel es toda una declaración de intenciones de la forma con la que quiere estar entre nosotros pero también de lo que Él es. Por eso, su venir no solo es una acción: “aproximarse” es una forma de ser y comprenderse como Dios. Así lo canta el himno a los Filipenses: “precisamente porque era Dios no retuvo ávidamente cu condición, se despojó, pasó por uno de tantos, actuó como un hombre cualquiera” (Fil 2,6-7). La característica de Dios es la de no retener su condición. No necesita autoafirmarse. Su divinidad reside en darse y despojarse y se manifiesta en que se hizo prójimo, pasó como uno de tantos.