20/6/26

1._ Número de hermanas, remuneración y manutención Vivir en los establecimientos de los pobres, tal como recomendaba san Vicente de Paúl, no es equivalente, a vivir de la caridad. De hecho, las religiosas viven de su trabajo. Así se pone de manifiesto en los contratos donde se explicitan sus honorarios, el número hermanas por establecimiento o, lo que es lo mismo, las condiciones laborales y de vivienda, así como sus derechos y deberes. En la celebración de estos acuerdos se puede vislumbrar cómo María Rosa y las hermanas se consideran “siervas de los pobres” pero no del Estado. Así recomienda la máxima del evangelio, el trabajador merece su salario (Lc 10,7), y así ellas ponen como condición unas determinadas exigencias a las correspondientes autoridades municipales, pues hacer caridad no exime de reclamar lo justo, no sólo para los pobres sino también para ellas. Querer vivir los valores evangélicos no las hace unas ingenuas. Por este motivo, y en aras de no confundir los diferentes planos, vamos a detenernos en este aspecto.

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