18/6/26

1. b) Nueva sacralización de los espacios Lo que en principio fue una medida cautelar para no ser enclaustradas – tendrán por establecimientos las casas de los pobres – se transforma en criterio de elección sobre cómo vivir y dónde habitar. De hecho, el espacio no es indiferente ni para expresar la propia identidad ni para forjarla. Así lo deja claro también la Regla Común I,2, anteriormente citada. Retomando sus palabras: La nueva forma de ser religiosa requiere nuevos espacios compatibles con los empleos de su vocación. Su carácter apostólico marcado por lo social implica que vivan en los establecimientos de los pobres. No por ello son menos religiosas, pues profesan igualmente los tres votos, aunque su identidad requiere que los expresen y vivan de otra manera: por clausura la obediencia, por rejas el temor de Dios y últimamente por velo la santa modestia. Esta coyuntura exige de ellas una mayor “perfección”, ya que se hallan más expuestas.