DEPENDE ÚNICAMENTE DE "EN QUIEN" CONFÍO - Jesús insiste: «VOLVERÉ A VEROS Y SE ALEGRARÁ VUESTRO CORAZÓN». La alegría cristiana nace del encuentro con el Señor resucitado. No depende de circunstancias favorables, sino de una presencia. Por eso añade: «Nadie os quitará vuestra alegría». Es una alegría que permanece incluso en medio de dificultades, porque está arraigada en Dios. (Gemma Morató)