9. Recuerda también las enseñanzas del reciente Jubileo de la Esperanza, “es necesario cultivar una confianza firme y estable en las promesas de Dios, sin ceder nunca a la desesperación, superando miedos e incertidumbres, con la certeza de que el Resucitado es Señor de la historia del mundo y de nuestra historia personal”. – UN CONTINUO CONFIAR