25/3/26

10. PROCESO DE MADURACIÓN - Finalmente señala el Pontífice la importancia de la maduración de una respuesta al llamado vocacional, ya que “la vocación, en efecto, no es una meta estática, sino un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor”, dice. - Para esa maduración, reitera la importancia de “tener un buen guía espiritual que acompañe el descubrimiento y el desarrollo de nuestra vocación. Qué importantes son el discernimiento y el seguimiento a la luz del Espíritu Santo, para que una vocación pueda realizarse en toda su belleza”. - Concluye el Papa León XIV animando a cultivar la relación personal con Dios a través de la oración cotidiana y la meditación de la Palabra. “Deténganse, escuchen, confíen; de ese modo, el don de su vocación madurará, los hará felices y dará frutos abundantes para la Iglesia y para el mundo”.