Juan Bautista es testigo de la presencia del Espíritu Santo en Jesús. Lo señala, lo anuncia, no puede callar lo que ha visto, siente y sabe. Antes de ser testigo, "este es el Cordero de Dios", ha tenido la experiencia del encuentro con Él. Desde ese momento todo lo que hace y dice va encaminado a mostrar a todos los hombres y mujeres de este mundo, entonces y ahora, que es Él a quien esperamos, a quien seguimos, el Hijo de Dios. La labor de Juan es ser testigo, "Y yo lo he visto, y he dado testimonio". Siempre es el mismo esquema. Primero búsqueda y dejar sitio a Dios en nuestra vida, un camino de conversión. Después un encuentro personal con Él, en este caso con Jesús. Dejar que ese encuentro genere en nosotros una experiencia fundante, una experiencia transformadora. En tercer lugar dar testimonio de ello, con nuestra vida, con nuestras palabras y gestos. Juan es testigo privilegiado de ello, ha visto al 'Espíritu bajar sobre Él'. Buenos días. #BNdiaria