Himno: ESTRELLA NUNCA VISTA SE APARECE a los remotos magos orientales, y, al juzgar de los fuegos celestiales, otra lumbre mayor los esclarece. Nacido sacro Rey se les ofrece, con nuevas maravillas y señales, para que reverentes y leales la obediencia le den como merece. Parten llevados de la luz y el fuego, del fuego de su amor; luz que los guía con claridad ardiente y soberana. Subió al trono de Dios el pío ruego, y, llenos de firmísima alegría, vieron la luz de Dios por nube humana. Gloria y loores por la eternidad tribútense a la Santa Trinidad. Amén.