17/1/26

HA VENIDO A SALVAR ALOS PECADORES. ¿Le estamos siguiendo? ¿Es esta también nuestra pretensión como discípulos suyos? Muchas veces lo dudo, ante un pecador parece que lo que hacemos es un juicio, una condena, un repaso de sus problemas, de sus faltas. En ocasiones una investigación. Jesús lo tiene claro. «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.» Lo que primero que hace es llamarles como hace con Leví, en su vida, en sus tareas... Recibe un encuentro, una llamada, y un ofrecimiento a seguirle. De la llamada pasa a la mesa. Otro encuentro, abierto a otros muchos, todos tienen sitio, todo son escuchados, con todos se comparte el pan, la comida, el vino. Una fiesta estar con Él, una gran alegría poder compartir las preguntas, su propuesta, la vida... Todo esto no lo entiende la gente, aquellos que se creen 'puros', 'perfectos', 'elegidos', 'con autoridad'... no lo entienden. No ven a la persona, ni el proceso, ni la posibilidad de cambio que todo hombre y mujer tenemos. Ellos ven el pecado, la falta, la miseria, el error del hermano y por ello lo juzgan, señalan con el dedo y marginan. Jesús también sabe cuál es el pecado de ellos, pero ve mucho más allá, mucho más profundo, mucho más íntimo y personal... ve el corazón del hombre y la mujer de este mundo. ¿Es nuestro método, nuestro proceder como díscipulos del Señor? #BNdiari