ENSEÑABA EN TODA LA REGIÓN alrededor de Cafarnaún. Su mensaje era sencillo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Cambiad el corazón, la manera de mirar, de ser y estar en el mundo. Una conversión de corazón, que facilite el segundo mensaje, que posibilite ser cooperador de la segunda propuesta de su enseñanza: "está cerca el reino de Dios." Hay un orden nuevo de relaciones, una nueva manera de estar y ser en el mundo, de concretar nuestro compromiso con las personas, con el día a día, con la vida cotidiana. Es un reino diferente donde el que lleva la iniciativa no es ni la ideología, ni el poder, es Dios quien va proponiendo. Es un reino que crece con y desde el amor que Dios nos da. En la libertad que nos posibilita apuntarnos a Él, ser cooperadores y constructores del mismo. Un reino donde todos tienen sitio. Un reino que comienza con Él, que se basa en el encuentro con Él, en la justicia, la paz, y la fraternidad entre todos los hombres y mujeres de este mundo, que Él propone. Para esto necesitamos comenzar desde una profunda conversión personal, de un cambio radical de vida, de valores, de maneras de entender nuestro lugar en el mundo, la relación con los otros, y sobre todo el lugar de Dios en nuestra vida. Con Él en el centro, seremos hombres y mujeres nuevos, hombres y mujeres del reino de Dios. Esta es su enseñanza, que corroboraba con la acogida, compañía, consuelo y curación de los enfermos que le acercaban. Buenos día. #BNdiaria