1/1/26

El Salmo 66 recoge esta bendición y la convierte en oración: “Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros.” El salmista reconoce que la bendición no se agota en quien la recibe: está destinada a mostrarse al mundo entero, a revelar la justicia y la salvación de Dios.