1/1/26

El primer día del año palpita en nosotros el deseo de renovación: nos trazamos propósitos, metas y hacemos listas de buenas intenciones. La liturgia nos invita a comenzar el año contando con la bendición de Dios, para recordarnos que, como creyentes, no bastan la buena intención y nuestras propias fuerzas. (Diego Rojas)