AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD - (Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10): Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito. Me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios, entonces yo digo: «Aquí estoy». . «-Como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». He proclamado tu justicia ante la gran asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.