9. CANTARÉ ETERNAMENTE TUS MISERICORDIAS, SEÑOR - Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo y el Santo de Israel nuestro rey. (Salmo 88, 16-17. 18-19)