14/1/26

9. AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD - Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. R/. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios; entonces yo digo: «Aquí estoy». R/. «—Como está escrito en mi libro— para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». He proclamado tu justicia ante la gran asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. (Salmo 39, 2 y 5. 7)