19/1/26

6. (Juan 11,17-27) - Al comienzo del capítulo, el Evangelio dice que Jesús amaba a Marta, María y Lázaro (v. 5), y cuando le informaron de que Lázaro estaba gravemente enfermo, Jesús declaró que su enfermedad «no terminaría en la muerte», sino haría «resplandecer la gloria del Hijo de Dios» (v. 4), y permaneció donde estaba dos días más. Cuando Jesús llegó finalmente a Betania, a pesar de haber sido advertido del riesgo de ser apedreado allí (v. 8), Lázaro «había sido sepultado hacía ya cuatro días» (v. 17). Las palabras de Marta expresan su decepción por la tardanza de Jesús en venir, y quizá contengan también una nota de reproche: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano» (v. 21). Sin embargo, a esta exclamación le sigue inmediatamente una profesión de confianza en el poder salvador de Jesús: «Pero aun así, yo sé que todo lo que pidas a Dios, él te lo concederá» (v. 22). Cuando Jesús le asegura que su hermano resucitará (v. 23), ella responde afirmando su creencia religiosa: «Sé muy bien que volverá a la vida al fin de los tiempos» (v. 24). Jesús la lleva a dar un paso más, declarando su poder sobre la vida y la muerte y revelando su identidad como Mesías. «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y ninguno de los que viven y tienen fe en mí morirá para siempre» (vv. 25-26). Tras esta asombrosa afirmación, Jesús interpela a Marta con una pregunta muy directa y profundamente personal: «¿CREES ESTO? » (v. 26).