5. El amor perfecto de Dios no es una respuesta a nuestro amor, sino un acto sacrificial, demostrando un amor que perdona y salva, no un amor que demanda. Por eso, el máximo ejemplo de entrega es el del Señor, que se hizo hombre y murió, no por su conveniencia, sino por la salvación de todos y cada uno de nosotros. Este es el precio del amor. Aunque, es algo que no acabamos de creerlo de verdad, porque nos cuesta confiar en Él, en su amor, en su gracia y en su acción; en el fondo nos cuesta dejarnos hacer por el Señor. ¿Exijo a los demás el amor que yo no soy capaz de dar? DIOS ES AMOR