COMO UN NIÑO SE ABANDONA EN LOS BRAZOS DE DIOS - Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre. SALMO 130