JESÚS AL VER LAS PERSONAS SIN RUMBO, con necesidades, con dudas, sin sentido, extenuadas, abandonadas... se "compadecía" de ellas. Esta es la clave, la compasión. Tenía compasión, esta es su propuesta. La compasión empieza con una mirada que rompe toda indiferencia ante el hermano que sufre. Una mirada que no me deja seguir mi camino sin pararme. Esta es la segunda de las consecuencias de la compasión. Pararme, acercarme, cuidar, curar, atender... Así es la compasión, cambia el corazón de la persona, deja lo que tiene entre manos, todo ocupa un segundo lugar, el otro que necesita mi ayuda se convierte en prójimo y lo atiendo. La compasión de Jesús le lleva a cuidar y curar, acompañar y sanar, proponer un cambio y salvar. La compasión cambia la vida del compasivo y de aquel que sufre y es ayudado. Tener compasión, ser compasivo, lleva automáticamente al compromiso, a la vida entregada, a cambiar de camino. Lo que produce en Jesús la compasión en este texto es que nos ve 'como ovejas sin pastor', quiere ser nuestro Pastor, aquel a quién seguimos, a quién escuchamos, en quién confiamos. Jesús transforma la mirada compasiva en echar demonios, curar enfermos, echar el mal de nuestro corazón... y a dar la vida por todos, por cada hombre y mujer de este mundo. #BNdiaria