DESPRECIASTE AL DIOS QUE TE ENGENDRÓ (Dt 32, 18-19. 20. 21) Despreciaste a la Roca que te engendró, y olvidaste al Dios que te dio a luz. Lo vio el Señor, e irritado rechazó a sus hijos e hijas. R/. Pensando: «Les ocultaré mi rostro, y veré cual es su suerte, porque son una generación pervertida, unos hijos desleales». R/. «Me han dado celos con un dios que no es dios, me han irritado con sus ídolos vacíos; pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo, con una nación fatua los irritaré».