2/7/26

COMIENZAN LOS RELOJES A MAQUINAR SUS PRISAS; y miramos el mundo. Comienza un nuevo día. Comienzan las preguntas, la intensidad, la vida; se cruzan los horarios. Qué red, qué algarabía. Mas tú, Señor, ahora eres calma infinita. Todo el tiempo está en ti como en una gavilla. Rezamos, te alabamos, porque existes, avisas; porque anoche en el aire tus astros se movían. Y ahora toda la luz se posó en nuestra orilla. Amén.