9. Este mensaje no verbal está en plena coherencia con el de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12) y con el de algunas parábolas en las que se pone explícitamente de manifiesto que Dios no se rige por la lógica de los méritos sino de la misericordia y que este es precisamente su principio y criterio de actuación (cf. Mt 20,1-16; Lc 15, 11-32). Vagabundos, endemoniados, enfermos, publicanos, pecadores fueron el “material sobrante” y “vidas sin futuro” que Jesús heredó y que aquella sociedad descartó: “Por fin hijos perdidos encontrarán un pastor-samaritano que los devuelva a la casa de Dios, donde no les esperan reproches ni humillaciones, sino gran alegría y fiesta. Aquel manso y humilde de corazón nunca les rechazó, todo lo contrario, le invitó: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré (Mt 11,28). La tierra necesita que “aprendamos a ser mansos y humildes de corazón” para aliviar, cargando el yugo, y dar así el descanso. La tierra espera reyes no de espadas sino de arados, gente no de lanza sino de podaderas, pastores no mercenarios, sino que den su vida, jornaleros que no se apropien de la herencia, maestros que se ciñan la toalla como siervos. Esa es la fisonomía del Hijo de Dios” (M García Fernández, La misericordia tiene un rostro). – Y este es el rostro que María Rosa y las primeras hermanas dieron a conocer mediante su servicio. Porque la misericordia es lo que más nos hace semejantes a Dios.: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). Como Jesús, también María Rosa Molas, antes de curar, se dejó afectar por el dolor y las miserias del otro hasta dejarla tocada. Luchó por dignificar periferias y sacarles de la miseria que los condena a la cuneta de la historia. Y viéndola enfrentarse incansablemente con la administración pública por reclamar sus derechos, les hizo creer que realmente los tenían, que eran dignos de ser tratados con consideración y con ello, de paso, les transmitió que Dios no puede querer su dolor, que no está de acuerdo con la injusticia que les relega a la pobreza y a la marginación.