6. Para Weil, la libertad es disciplina (resistir al ego). Para Arendt, la libertad es juicio (resistir a la banalidad). En los tres casos, la libertad creativa no florece a pesar de las crisis, sino a causa de ellas. El peligro exterior les obligó a una radicalidad espiritual y existencial que, de haber vivido en tiempos más "cómodos", quizás nunca habrían alcanzado. Para estas tres pensadoras, la "lucidez interior" fue la herramienta definitiva para proteger su libertad frente a fuerzas que buscaban anularla. Esta libertad no fue una evasión de la realidad, sino una forma intensificada de habitarla. Cada una transformó esa lucidez en una trinchera de libertad: Etty Hillesum: La libertad como "pozo interior" Para Hillesum, la libertad más profunda es la que nadie puede arrebatar porque reside en un espacio que ella misma se encargó de excavar: su "pozo interior". La trinchera: En el campo de tránsito de Westerbork, ante la inminencia de la deportación, ella decide que su libertad consiste en no permitir que el odio de los verdugos contamine su alma. - HANNAH ARENDTM SIMONE WEIL Y ETTY HILLESUM, PERSPECTIVAS SOBRE LA ORACIÓN