6. De hecho, lo expuesto en los capítulos segundo y tercero se observa una interesante tensión. En general desde 1859 hasta 1868 es la administración pública la que invita a la naciente congregación no solo a cooperar sino a aportar ese plus cualitativo que, según la junta de Beneficencia de Castellón, necesita la humanidad doliente. Pero cuando esa administración pública ceja en sus funciones, ellas denuncian la situación y le instan a que se responsabilice.