2/7/26

2. En la mentalidad judía comer es un acto de suma importancia, pues en cierto modo es reconocer que somos criaturas. Eso es, que necesitamos alimentarnos de un principio de vida externo, ya que no tenemos la vida en nosotros mismos. Alimentarse del mismo principio es un indicador de que tenemos el mismo origen, que compartimos la misma fuente de vida. Es decir, la comunión. De ahí, comer con los pecadores se equiparaba a serlo. La solidaridad de Jesús, tal como lo expresan algunos textos (cf. Rom8,3-2, Cor 5,21; G´l 3,13; Heb 2,14-18), llega hasta el punto de “hacerse pecado”, de compartir las periferias limítrofes de la existencia para recuperar a los que habitan allí marginados y mostrarles con su “aproximación” que Dios Padre está deseando que vuelvan para abrazarlos y llenarles de besos.

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DIOS PADRE ESTÁ DESANDO QUE VUELVAN 

PARA ABRAZARLOS Y LLENARLOS DE BESOS