10. Esta espiritualidad relacional que hace vivir en una continua Presencia se transforma en una mística social que es capaz de ver el rostro de Jesús en los rostros más desfigurados y en las situaciones más deformadas de la vida. Consolar, por tanto, es más que una acción, es una forma de ser y de relacionarse, de sentir, de percibir de entregar la vida.