12/7/26

1. Capítulo V - ¡O SANTAS O BRUJAS! PONER EL ALIENTO DEL CORAZÓN. CONSOLAR, UNA FORMA DE TRANFORMAR – Los textos bíblicos describen la consolación como una transformación del desierto en huerto: “el desierto y el yermo se regocijarán, el páramo de alegría florecerá” (Is 44,3). Una metáfora para expresar lo que sucede en el interior: “vuestra alma será como un huerto regado y no volveréis a desfallecer” (Jer 31,12). Pero también una transformación que evoca el Génesis y que eleva, una vez más, la consolación a rango de un acto creativo. De hecho, Gén 2,4 indica como al principio solo existe una realidad esteparia: “cuando el Señor hizo el cielo y la tierra no había aún matorrales en la tierra, no brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra”. Dios decide plantar un huerto cf. Gén 2,8). Así pues, cuando el pecado arrecia y se constituye en una realidad cuyos tentáculos van apresando todas las instituciones políticas y religiosas y el mismo corazón de Israel, la tierra vuelve a convertirse en un desierto (cf. Jer 4, 23). Es como si el mal deshiciera la historia de la salvación y la volviera a poner en una situación caótica.

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EL PÁRAMO DE ALEGRÍA FLORECERÁ