1. B. Mirando a Jesucristo tan pobre – Los respectivos capítulos de la Regla Común sobre los consejos evangélicos, si se leen desde esta clave hermenéutica, se observa que el horizonte por el que se viven y se profesan es una persona. Esto es, las motivaciones que se ofrecen son: “mirar a Jesucristo”, o bien, “mirando a los pobres”. Así pues, testifica sor Serafina Sampé: “En una conferencia que tuve con mi Madre Fundadora me inculcó mucho el espíritu de pobreza y la confianza en la divina Providencia, que aunque me faltase todo no debía desconfiar, mirando a Jesucristo tan pobre, que no tenía dónde descansar su cabeza”. Pero también el Padre León recoge: “En las rigurosas noches de invierno, en los prolongados insomnios y malas noches por su enfermedad, ¿qué podía entonces ocupar su pensamiento? Afligíase hasta llorar al recuerdo de los necesitados de abrigo y alimento, y se decía: “A mí todo me sobra, y cuántos pobrecitos hay sin amparo y sin consuelo”.